Descripción
El Palazzo Spini Feroni es el palacio medieval que da al puente de Santa Trinita, al comienzo de la via Tornabuoni, con su piedra a la vista, sus almenas y aire de fortaleza. Es uno de los mejores ejemplos de arquitectura residencial de la Edad Media en Florencia, y desde 1938 es la casa madre de los zapatos de Salvatore Ferragamo.
El palacio es sobre todo para mirarlo desde fuera. La fachada de pietraforte sube tres plantas, hasta el balcón corrido con almenas güelfas, sostenido por modillones en forma de pirámide invertida. En la planta baja sigue estando la logia y, alrededor, el banco de la calle, el basamento de piedra que servía de asiento.
Las grandes ventanas de arco eran una novedad para la época, tan distintas de las aspilleras medievales: quizá se inspiraron en ellas el Palazzo Davanzati y el Palazzo Castellani. Desde fuera se entiende que las grandes familias tenían que defenderse, ante todo, de sus propios conciudadanos.
Lo hizo construir desde 1289 Geri Spini, riquísimo mercader y político, y en su época era el palacio privado más grande de Florencia: el único que podía competir con el Palazzo Vecchio, que nacía en esos mismos años.
Un niño cae de una ventana del palacio y san Francisco, aparecido en el cielo, lo devuelve a la vida: lo pintó Ghirlandaio en la capilla Sassetti de la cercana iglesia de Santa Trinita, y al fondo se reconoce precisamente el palacio, como era entonces.
En el siglo XVII compró la mitad Francesco Antonio Feroni, que partió de orígenes humildes y llegó a banquero en Ámsterdam, donde recibió a Cosme III con tanto fasto que se ganó un título nobiliario. En 1832 se convirtió en el Hotel de l'Europe, y luego en la sede del ayuntamiento en los años en que Florencia fue capital.
Dentro hay una capilla privada con frescos de Poccetti, desprendidos de otra sala y vueltos a montar, y en el atrio el altorrelieve de los Gigantes fulminados por Júpiter. En los sótanos, donde está el Museo Ferragamo, se encuentra el Pozo de Beatriz, dedicado a la mujer a la que Dante habría conocido por primera vez en el puente de Santa Trinita.
El palacio es sobre todo para mirarlo desde fuera. La fachada de pietraforte sube tres plantas, hasta el balcón corrido con almenas güelfas, sostenido por modillones en forma de pirámide invertida. En la planta baja sigue estando la logia y, alrededor, el banco de la calle, el basamento de piedra que servía de asiento.
Las grandes ventanas de arco eran una novedad para la época, tan distintas de las aspilleras medievales: quizá se inspiraron en ellas el Palazzo Davanzati y el Palazzo Castellani. Desde fuera se entiende que las grandes familias tenían que defenderse, ante todo, de sus propios conciudadanos.
Lo hizo construir desde 1289 Geri Spini, riquísimo mercader y político, y en su época era el palacio privado más grande de Florencia: el único que podía competir con el Palazzo Vecchio, que nacía en esos mismos años.
Un niño cae de una ventana del palacio y san Francisco, aparecido en el cielo, lo devuelve a la vida: lo pintó Ghirlandaio en la capilla Sassetti de la cercana iglesia de Santa Trinita, y al fondo se reconoce precisamente el palacio, como era entonces.
En el siglo XVII compró la mitad Francesco Antonio Feroni, que partió de orígenes humildes y llegó a banquero en Ámsterdam, donde recibió a Cosme III con tanto fasto que se ganó un título nobiliario. En 1832 se convirtió en el Hotel de l'Europe, y luego en la sede del ayuntamiento en los años en que Florencia fue capital.
Dentro hay una capilla privada con frescos de Poccetti, desprendidos de otra sala y vueltos a montar, y en el atrio el altorrelieve de los Gigantes fulminados por Júpiter. En los sótanos, donde está el Museo Ferragamo, se encuentra el Pozo de Beatriz, dedicado a la mujer a la que Dante habría conocido por primera vez en el puente de Santa Trinita.